KINK, LA REVISTA ESPAÑOLA QUE CELEBRA EL DESNUDO MASCULINO
Después de 10 años retratando el desnudo masculino de una forma honesta y sin artificios, los chicos de 'Kink' celebran su aniversario y aprovechamos la ocasión para hablar con ellos sobre género, arte homoerótico y censura.
Aunque muchos todavía no están preparados para aceptar el desnudo femenino, a menudo tenemos la sensación de que el masculino tampoco goza de muchas libertadas. Sin embargo, cada vez más artistas apuestan por retratar a los hombres de la forma más honesta posible: libre de Photoshop, retoques y alejados de la idílica realidad que reflejan las campañas de moda, y Paco y Manolo son un buen ejemplo de ello.
Tras 10 años ofreciéndonos imágenes repletas de jóvenes anónimos, paisajes naturales y situaciones cotidianas, los fotógrafos presentan su último número en Barcelona y aprovechamos la ocasión para hablar con ellos sobre homoerotismo, censura y el futuro de su ya consolidado proyecto.

¿Cómo surgió la idea de crear Kink?
Kink nació de una casualidad. Hace 10 años nos invitaron a participar en Do you want to..., una exposición colectiva, así queecidimos hacer una revista junto al diseñador Francesc Mulet y colgamos cada una de las páginas (de tamaño 50 x 70 cm) en las paredes de la sala. Así nació Kink. En ella intentamos colocar, a modo de protesta, ese tipo de imágenes que nos censuraban cada vez que, por ejemplo, hacíamos una editorial de moda. Nuestra sorpresa fue grande cuando la gente empezó a preguntar por la revista, queriendo comprarla. Una de estas personas fue Juan Redón, un coleccionista que nos ofreció la posibilidad de hacer una edición en papel. Con el dinero que ganamos con el primer número, hicimos el segundo, y con el dinero del segundo, el tercero. Así hasta ahora.

¿Qué artistas o movimientos os han influenciado a la hora de definir vuestra estética?
Muchos. Desde siempre nos ha interesado el cine, la música, la literatura y el arte en general. Nos vamos emocionando por épocas de descubrimiento, y estamos atentos a todo lo que pasa y lo que ha pasado.

¿Con qué criterio escogéis a vuestros modelos?
No hay ni criterio ni selección. Quien quiera salir, que nos lo diga. Nunca le pedimos a nadie hacerle fotos para la revista. Muchos de los que salen ni siquiera la han visto. Nos siguen por Facebook o Instagram y se sorprenden cuando les decimos que se edita en papel. No hay un chico 'kink', hay cientos de ellos.

¿Quién es vuestro modelo predilecto?
Aquél que, durante la sesión, olvida que tiene una cámara delante. Entonces es cuando nuestro trabajo tiene de verdad sentido.

Si tuvierais la oportunidad de retratar a cualquier persona, ¿a quién sería?
Nos hubiese encantado fotografiar a Fassbinder, Derek Jarman, Jane Bowles, Jean Genet, Pasolini, Almodóvar, Jaime Gil de Biedma, Lorca, Buñuel, Siouxie, Cassavettes, Pet Shop Boys, David Hockney, Louise Bourgeois, Ingrid Caven, Yasujiro Ozu... Pero sólo por estar con ellos, por conocerlos. Nos interesa más fotografiar a anónimos, a gente que está a nuestro alrededor. Estamos mas cómodos y podemos sacar mucho más de nosotros.

Vivimos en una era en la que el género se cuestiona constantemente. ¿Qué significa para vosotros la masculinidad?
Nunca vemos el mundo en términos masculino-femenino. El género, como discurso artístico, nos interesa en otros, pero no tiene nada que ver con nuestro trabajo. Ni siquiera el hecho de que fotografiemos mayoritariamente hombres hace que tenga que ver con una postura personal frente a estos temas. Nuestros discurso tiene más que ver con el tiempo perdido que con cuestiones de género.

¿Cómo diríais que ha evolucionado el arte homoerótico desde vuestros inicios hasta ahora?
Siempre ha habido diferentes visiones del mundo homosexual y no creo que eso haya cambiado desde que empezamos a trabajar. Puede ser que nuestra visión de una sexualidad natural y sin un exceso de artificio -que es heredera de nuestra forma de entender también la fotografía y la vida- haya crecido en los últimos años. Y esperamos haber puesto nuestro granito de arena para que eso ocurra. Aún así, somos conscientes que es algo que no hemos inventado nosotros, sino que forma parte de una corriente que ha existido siempre.

¿Qué opináis de las redes sociales y de las políticas de censura que imponen? ¿Han afectado a la difusión de vuestro trabajo?
Mucha gente se enfada cuando ve que ponemos círculos en las imágenes de Instagram. Si el modelo después quiere colgar la foto sin censurar, es libre de hacerlo. Aún así, si alguien se queda con una imagen que hemos colgado en Facebook, le gusta y no es capaz de profundizar un poco más, es que no tiene un interés real en nuestro trabajo. Si descubrimos a un artista con un trabajo que nos interesa, empezamos a investigar para conocerlo todo. Suponemos que algunas personas que utilizan las redes sociales hacen lo mismo, por lo que sí que es un buen canal de difusión, aunque la visión que acaben teniendo de lo que realmente hacemos tiene poco o nada que ver con la realidad. Hay que ver la revista para saber qué es Kink realmente.

¿Cómo pensáis celebrar vuestro décimo aniversario?
Estamos preparando un libro que, si todo va bien, saldrá a finales de año.

¿Qué proyectos tenéis en mente para el futuro?
Nunca hacemos planes a muy largo plazo. Este jueves 31 de marzo inauguramos en Madrid una exposición colectiva comisariada por Javier Diaz Guardiola (Sólo es sexo, en la Galería Fernando Pradilla) y el viernes presentamos el nuevo número de Kink en Barcelona. También estamos preparando el libro de 10 años de Kink y el quinto fascículo de Fac Simile. Además, en junio nos vamos de feria a Berlín con el proyecto editorial Kink Ediciones.

Álvaro Piñero, 2016 (ID Spain)
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Paco y Manolo: fotografar a sexualidade é “fazer política”.
São os fotógrafos oficiais do Primavera e os criadores da revista erótica e gay "Kink". Fotografam modelos nus e estão fartos de terem de se justificar. Apresentam pela primeira vez os seus trabalhos na exposição "These Days", no Porto.

Duas cabeças, quatro mãos, uma câmara. Duas cabeças, que são uma, quatro mãos, que agem como duas, uma câmara que é um espelho do que vai lá dentro. Os catalães Paco e Manolo são "siameses" — por isso, assinam Paco y Manolo. Completam as frases um do outro, adivinham pensamentos e conversas para espanto de quem os escuta. Para eles, a fotografia, como a vida, é a dois — ou não estivessem juntos há 24 anos. Fotógrafos oficiais do Primavera Sound (é deles o livro comemorativo dos dez anos do festival), já viram o seu trabalho na "Rolling Stone", "El País" ou "RockDeLux". Há sete anos, fundaram a Kink Ediciones e alvoroçaram o universo queer com publicações eróticas como a popular "Kink", já no 18.º número, que chegou à Tate Modern e à francesa Colette, e a aventura "Marikink". Para estes projectos, fotografam modelos nus, principalmente homens — e estão fartos de terem de se justificar. "Não existe homossexualidade ali, mas sim política", dizem ao P3, numa passagem pelo Porto para a inauguração de ", exposição patente até 15 de Julho na Galeria Mundano, no Porto, que, em colaboração com a Little Everyday Pleasures, apresenta as polaroids de "Forgotten Dreams", a série "Friends of Mine" e 14 fotografias feitas pela dupla nos últimos dois anos.

Dizem na sinopse de “These Days” que começaram a fotografar porque queriam fazer um diário da vossa vida real e imaginada. É assim que vêem a fotografia?
Manolo (M): É um pouco de tudo. Para mim, e eu tenho uma memória horrorosa...
Paco (P): Como a Dory, do “Nemo”… (risos)
M: … é também um suporte de memória.
P: Não somos nada Cartier-Bresson de procurar o instante. Aliás, dizemos que não somos fotógrafos porque não procuramos uma luz, uma técnica.

Mesmo na última série? Estas imagens parecem mais pensadas: a luz, o jogo de contrastes…
M: Estas fotos estão mais trabalhadas…
P: Estão mais influenciadas.
M: Mais obscuras. Também porque estamos com 45 anos, a metade da vida. E estamos a ver tudo de forma diferente.

Mais contemplativa?
M: Estamos mais virados para dentro.
P: Mais maduros, mais sóbrios.
M: E a dois. Tudo o que fazemos é a dois. Toda a nossa vida é a dois. Por isso, tudo o que passamos, passamos os dois, cada qual da mesma maneira. Estamos os dois a olhar para o intestino. (Risos)
P: Estamos juntos há 24 anos. Começamos a namorar com 20 anos. Somos…
P/M:... siameses. (Risos)

Há elementos recorrentes no vosso trabalho: os retratos e a sexualidade, com excepção do Primavera Sound.
M: Sempre quisemos trabalhar com pessoas. Eu preciso de uma pessoa à frente. E tu também. Aprendi isto contigo.
P: Pois. (Risos)

Aprendeste com ele?
M: Quando o Paco estudava, pediam-lhe fotografias de árvores e ele entregava retratos.
P: Eu pensava: não quero fazer isto. Não quero perder tempo em fazer uma coisa que não me interessa. Não me interessa a técnica.
M: E acho que a sexualidade também tem a ver com os retratos.

Começaram por fotografar amigos.
P: Sim. Transexuais, por exemplo.
M: E continuamos a fotografar amigos.
P: Recebemos muitos contactos de pessoas que querem que as fotografemos. Agora só temos a "Kink" como projecto. Tínhamos a "Marikink" com mulheres. Queríamos publicá-las à vez. Muitas amigas nossas disseram-nos que era má ideia. Umas diziam que não queriam ver a namorada nua numa revista, que para isso compravam a Playboy. Outras até estavam de acordo. Sempre pensei que venderíamos muito mais a "Marikink" do que a "Kink". E há muitas raparigas que nos contactam para as fotografarmos. Mas agora não podemos.
M: Não recuperamos o dinheiro. Eram 1500 cópias.
P: Temos 300, 400 ainda.

As mulheres não consomem pornografia?
P: Esse é o problema. Nós não consideramos que fazemos pornografia. Não considero que a "Marikink" ou a "Kink" sejam revista pornográficas. 

Em entrevista à “El Sombrario”, disseram que querem “recuperar o tempo perdido” e, por isso, optam por fotografar “o que realmente teriam gostado de viver”: uma "sexualidade menos confusa". O que quer isto dizer?
M: Tal como o mundo está, isto hoje não te preocupa: ser gay, crescer gay. Mas a nós preocupava.
P: Conhecemo-nos num bar de lésbicas em Barcelona, em que para entrares tinhas de tocar à campainha. Muitas vezes estávamos lá dentro e não podíamos sair porque estavam pessoas à porta à espera que saíssemos. Tínhamos de chamar a polícia. Tivemos de meter-nos em guetos, tocar à porta, como uma ave rara. Hoje podemos andar de mão dada. Nunca vamos deixar de fazer tudo o que fazemos — estamos num momento de muita liberdade.

É a vossa forma de activismo?
M: De alguma maneira, sim. Há muita gente que o nega. Dizem-me que a "Kink" é uma revista de nus. Eu acho que sempre que trabalhas com sexualidade, ainda para mais a homossexualidade, estás a fazer política. Ou seja, não existe homossexualidade ali, mas sim política. É um posicionamento tremendo. Pela "Kink", somente pela revista, estaríamos mortos em meio mundo. Por isso, ao fazer o que estamos a fazer, estamos a fazer política e da forte. Muita gente nunca o entenderá.
P: E nunca pensamos "vamos fazer uma revista gay". Quando começámos a fazê-la, muita gente começou a ver-nos como dentro do mundo gay. Nós não queremos estar dentro do mundo gay. Queremos estar dentro do mundo. Essa é a diferença. Queremos que a revista se venda onde se vende. Vende-se na Tate e numa tenda gay e lésbica pequena de qualquer sítio. Queremos que isso seja uma coisa normal. Não queremos: "é gay, então tem de se vender em sitios gay". Não. Não queremos mais guetos.
M: Estamos um bocado fartos de nos justificar-nos pelo tipo de trabalho que fazemos. Aquela fotógrafa que fotografa os bebés [Anne Geddes]: ninguém lhe pede para se justificar pelo seu trabalho. E parece-me um trabalho horroroso. Porquê que temos de nos justificar? Porque fazemos nus? Porque são homens?

A sexualidade é desconfortável?
P: O que nos dizem algumas vezes é "ai que sorte que vocês têm em ver tantos homens nus!" (Risos)
M: O problema é quando trabalhamos com...
P: … com a censura. Sim, já fomos censurados, mas é porque as pessoas têm uma moral cristã em relação à nudez e à sexualidade. Pedem-nos: "Podem fazer este trabalho? Mas não sejam muito vocês próprios." Bem… então pede a outro!

Espanha ainda é muito religiosa?
M: Há de tudo. Mas o que se passa é que o poder é católico. A diferença entre o poder e as pessoas é tremenda.
P: Mesmo nós também tínhamos essa moral cristã, a princípio. Pensávamos: “Que pensarão? Que dirão?”
M: A primeira vez que fizemos nus com gente com não conhecíamos foi com “Common People”. E na primeira sessão de fotos não éramos capazes de dizer "tira a roupa". Quando começámos a trabalhar nisto, perdemos todo o trabalho. Vivíamos das publicações e agora não. Agora vivemos de exposições e dos nossos trabalhos pessoais.

Dizem algumas vezes que não são fotógrafos, mas sim retratistas. Qual é a diferença?
P: Só fazemos retratos. Somos talibãs nesse sentido.
M: Mais do que talibãs, somos dogmáticos.
P: É melhor dogmático que talibã. (Risos).
M: Somos dogmáticos no sentido que sempre trabalhamos com regras muito restritas.
P: Nós vimos de Belas-Artes que é diferente de vir de uma escola de fotografia. Quando nos dizem "eu tenho a câmara tal", eu penso "não sei que câmara é, nem me interessa". Nós os dois só temos uma câmara, uma Nikon d300. Quando se estraga, compramos outra. Não fazemos as fotos com a câmara. Fazemos a foto com a cabeça.

Como é fotografar a dois?
P: Antes trabalhávamos com tripé e andávamos os dois a mover-nos em redor. Agora, mais do que a câmara, vemos o espaço. Vemos a luz para saber onde colocar o modelo.
M: Depois, vamos trocando a câmara. Ora dispara ele, ora disparo eu. Não há diferenciação. Somos siameses.

Amanda Ribeiro, 2013 (PS3)
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"Pasolini, Caravaggio, Eggleston, Nan Goldin, Somov… La pareja de fotógrafos beben de maestros del cuerpo y el realismo sin maquillar para enfocar a sus modelos anónimos en la revista ‘Kink’, que ya ha cumplido 18 números y se vende en lugares de tanto prestigio como Colette, en París y la Tate Modern, en Londres. Ahora presentan su nuevo proyecto editorial, ‘Fac Simile 01′.

La pareja de fotógrafos Paco y Manolo se dieron a conocer en 2004 con el libro Common People; el planteamiento era sencillo: “Pusimos anuncios en prensa para encontrar modelos anónimos que se desnudasen frente a nuestra cámara, sin artificios, vistiéndolos con su entorno, en sus casas, en sus habitaciones. Recibimos miles de peticiones, retratamos a 200″. Fieles a sí mismos, han insistido en ese concepto durante una década. Ahora acaban de presentar su nuevo proyecto editorial, Fac Simile 01, el primer fascículo de un libro en el que van a recopilar el trabajo que llevan realizando desde hace un par de años, utilizando máquinas Polaroid. También estos días están terminando These Days, una exposición que inaugurarán el 15 de junio en Oporto. Además, trabajan en el nuevo número de Kink, que estará a punto a finales de septiembre. Kink, la revista que les está dando notoriedad, una especie de Buttadaptada a España y enfocada eminentemente a la fotografía más que a los textos, nació a partir deCommon People y ha cumplido ya su mayoría de edad. Van por su número 18. “Seguimos adelante, y eso ya nos parece bastante. Con Kink tenemos un control absoluto de todo el proceso, desde el momento en que disparamos la foto hasta que alguien compra un ejemplar. La idea es crecer en el mundo de la autoedición y, si es posible, dentro de un tiempo empezar a editar trabajos de otros artistas”. Esta revista, aparte del evidente morbo que proyecta, con sus hombres desnudos (han publicado también un número de chicas) en el campo, en descampados, en sus camas, en sus habitaciones, en sus cocinas, y de la calidad del proyecto fotográfico -cuidadas imágenes de una aparente descuidada puesta en escena, cuidada maqueta, cuidado papel-, es mucho más. Nos lo explican: “A través de nuestro trabajo intentamos recuperar el tiempo perdido, con imágenes en las que fantaseamos acerca de lo que nos hubiese gustado realmente vivir: una sexualidad más natural, menos confusa. Nuestro trabajo gira en torno a la sensación de no haber aprovechado al máximo nuestros días, a una nostalgia de momentos no vividos”. Un ejercicio de libertad en muchos aspectos, desde la desinhibida carga sexual a la estrategia de trabajo: “Llevamos 18 años publicando, y más de 10 desarrollando un trabajo sin tener ningún tipo de injerencia externa. El reconocimiento nos ha venido sobre todo de la perseverancia. Aun así, no creemos que estemos especialmente valorados; si así fuese, no nos costaría tanto trabajo sacar adelante nuestros proyectos. Hemos tenido suerte al haber encontrado un público fiel para Kink, especialmente fuera de España. Es curioso ver que Kink se vende en lugares como Colette o el Palais de Tokyo (en París) y la Tate Modern Shop (en Londres), y, sin embargo, hay muchas tiendas en España que o no la quieren vender por considerarla pornografía, o bien la esconden, y resulta casi imposible encontrarla si no la pides. Por eso hace años que tenemos la sensación de nadar contracorriente. El único reproche que podemos hacer es que, en este país, no hemos tenido el apoyo de los medios. En España no te hacen demasiado caso si no cumples uno de estos dos requisitos: o ríes muchas gracias o vienes de fuera. Nosotros ni lo uno ni lo otro”.

Por eso, para reivindicar su trabajo, están aquí, en El Asombrario, y por eso desde que comenzaron a publicar Kink han ocupado un lugar destacado en las estanterías de Mad is Mad, galería asociada a esta revista.

¿Cuáles son vuestros mayores referentes, vuestras principales fuentes de inspiración?
Tenemos muchas; el libro Memento Mori, que publicamos el año pasado, bebe de Pasolini, de la película Sebastiande Derek Jarman, de las pinturas de Caravaggio, de la luz del Mediterráneo… Hace poco estuvimos en Florencia y nos volvimos locos con los retratos romanos en mármol. Nos gusta la historia, la música, la pintura… La cinta A day with the boys, de Clu Gulager, Hopper, Lorca, los fotógrafos Eggleston, Mark Morrisroe y Nan Goldin; recientemente hemos descubierto al pintor ruso de finales del siglo XIX y principios del XX Kostantin Somov, y nos tiene fascinados.

¿Cómo veis la fotografía ahora que se ha democratizado tanto con las redes y los móviles?, ¿creéis que es un mal momento para los profesionales o todo lo contrario, una oportunidad?
Hace unos años pensábamos que la gente había dejado de hacer fotos, y creíamos que eso era un problema. Ahora muchos se quejan de lo contrario. Nos encanta que todo el mundo dispare fotografías sin parar. En 2003 iniciamos una web con nuestros diarios, y no los hemos abandonado. Redes como Facebook o Instagram los complementan. La supervivencia de cualquier profesional en cualquier ámbito pasa por una adaptación, a no ser que quieras convertirte en un anacronismo. Es como si cuando se inventó la imprenta se hubiesen empeñado en seguir copiando los libros a mano. A nosotros nos gusta jugar en los dos bandos: no queremos dejar de publicar en papel, pero vamos a utilizar todos los medios a nuestro alcance para seguir trabajando.

¿Y cómo veis la cultura LGTB?, ¿se puede hablar de algún punto de inflexión, para bien o para mal?
La cultura LGTB es diversa, y muchas veces las posturas chocan abiertamente. Nuestro trabajo es reflejo de una manera de enfrentarse al mundo, muy alejada de los excesos estéticos a los que es tan aficionado buena parte de nuestro colectivo. Pero esta opción es una entre muchas, no nos sentimos representantes ni representados. El problema es que la comercialización de cierta forma de entender la homosexualidad excluye visiones más tangenciales, y lo más curioso es que este estándar que se promueve desde los medios es tremendamente homófobo y es el único con el que el mundo heterosexual se siente cómodo.

Soñad un poco. ¿Qué os gustaría hacer? ¿Un proyecto que os haga especial ilusión?
Hacemos lo que queremos. Si nos dedicáramos a fotografiar flores o fábricas, no tendríamos que dar explicaciones. El cuerpo es un tema más, es nuestro tema. Soñamos con no tener que justificarnos delante de nadie por hacer lo que realmente nos gusta hacer."

Rafa Ruiz, 2013 (El Asombrario)
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“Cualquiera que haya vivido los últimos 20 años en Barcelona y haya tenido un mínimo interés por la música, la fotografía o cualquier otra manifestación artística sabrá quienes son Paco y Manolo. Su objetivo ha retratado a músicos, escritores, dibujantes, actores y a un cada vez más nutrido grupo de chicos anónimos que posan en una desnudez que no ofende ni escandaliza. Pero el resultado es el mismo con o sin ropa: un uso exquisito de la luz, contrastes naturales y una belleza a flor de piel que de tan real se hace etérea. Una paradoja que hace que el arte de Paco y Manolo sea único y haya creado escuela… ahora también en formato analógico. Si existiese una justicia cósmica, sus fotos serían no solo reconocibles sino reconocidas en todo el mundo. ¿Ah, que no lo son ya?
Impossible Project salvó en 2008 la última planta de producción de carretes instantáneos en Holanda y empezó a producir nuevas líneas de films para todo tipo de cámaras Polaroid, asegurando la continuidad y tangibilidad de la creatividad más analógica. Este viernes su centro en el Born (Tantarantana, 16) inaugura a las 20h Forgotten Dreams, una exposición donde Paco y Manolo nos ofrecen un recorrido visual y emocional a través de un centenar de instantáneas tomadas con cámaras Polaroid. Una experiencia que recupera el tacto, la textura y el misterio del revelado instantáneo. Sin trampa ni cartón digital. Con ellos charlamos brevemente sobre su trabajo y sus fetiches.

¿Cómo ha sido la vuelta a trabajar con el formato analógico, en este caso las fotografías Polaroid? ¿Os ha costado adaptaros? 
Nunca hemos dejado de disparar con formato analógico, pero cada vez lo utilizamos menos. Hacía mucho tiempo que no fotografiábamos con Polaroid, las últimas que hicimos fue hace un par de años, cuando una amiga nos regaló muchos carretes casi caducados. Ha sido como volver al principio. Cuando cogimos el primer carrete Impossible nos desesperamos, pero ahora estamos disfrutando mucho haciendo este trabajo.

Las primeras instantáneas las tomásteis en un viaje a Grecia. Normalmente asociamos Polaroid a viajes, fiestas, recuerdos… ¿qué tipo de imágenes vamos a poder ver en la expo?
El público va a poder ver exactamente el mismo tipo de imágenes que hacemos con cualquier otro formato: desnudos, retratos de músicos, de anónimos, nuestra familia y amigos, algunos espacios, siempre con ese punto imprevisible que te da Impossible.

Es cierto que en algún adelanto he podido ver alguna Polaroid de vuestros ya míticos chicos, gracias a vuestra publicación Kink. ¿Qué tiene que tener uno para que decidáis que sea digno de vuestro objetivo?
La pregunta tendría que ser a la inversa: ¿qué tenemos que hacer nosotros para ser dignos de fotografiarte? Nunca nos acercamos a gente que no conocemos para pedirles que posen para nosotros. Llegamos a nuestros modelos de tres maneras: por encargo de algún medio, por amistad, o por que se nos acercan y nos piden que les fotografiemos. A los amigos sí que les pedimos que posen… y algunos ya están hasta las narices de que aprovechemos cualquier salida, excursión o situación para sacar la cámara.

¿Cómo trabajáis el ambiente para que el retratado esté relajado y poder fotografiar lo que queréis? ¿Hay un límite o surge improvisado de cada sesión y chico?
Cada modelo es diferente… y no siempre conseguimos crear ese ambiente de relajación. Lo primero es respetar cuales son los límites del modelo. En el caso del Kink solamente exigimos que sea desnudo integral, a partir de ahí cada modelo hace y deshace como le place. Una de las cosas que más nos sorprendió cuando empezamos a hacer Kink, es que cada modelo reacciona de una forma diferente, en una escala que va desde el nerviosismo más extremo, con temblores incluidos, hasta la deshinibición más absoluta. Y lo más extraño es que no puedes saber como va a reaccionar hasta que lo tienes delante de la cámara.

¿Practicáis la autocensura? ¿Ha habido fotografías que nunca verán la luz?
Intentamos no hacerlo, aunque hay un tipo de censura que no tiene que ver con el sexo, sino con la estética de la situación, que no podemos evitar. Creemos que si tuviésemos reparos en publicar algo también tendríamos reparos en fotografiarlo, así que solamente no verán la luz aquellas que no tengan calidad para ser publicadas. Las censuradas ni las hemos disparado.

Pero os alejáis completamente de los cánones estéticos imperantes. ¿Qué es lo que más detestáis de la pornografía o el homo erotismo actual que evitáis a toda costa?
Solo detestamos cierto tipo de pornografía. Nos gustan el erotismo y la pornografía pero no nos gusta el circo, buscamos que haya algo de naturalidad, que sea real.

Entonces, ¿qué es lo que más os pone?
Somos fotógrafos. Voyeurs y curiosos por definición. Nos pone mirar y compartir lo que vemos.
No solo de desnudos vivís, otra faceta que también veremos en Forgotten Dreams son los retratos a músicos. ¿Cómo es el proceso de afrontar una fotografía a un personaje famoso?
Nos enfrentamos siempre de la misma manera a todas las sesiones. Quizás la diferencia está en el tiempo que tenemos para desarrollar un trabajo.

Para acabar, ¿hay algo que quisiérais que se os pregunte y nunca nadie lo hace?
¿Quién es Paco y quién es Manolo?”

Serge Nicolas, 2012 (Barcelonés)